Socorrista, primer rostro de salvación

Paramédicos en ejercicio de su labor | Foto: Especial

Esperamos un cambio en la conducta de las personas, que fortalezcan sus acciones, porque si no cambian, es probable que los accidentes les vuelvan a pasar: Alejandro Palomares

Los socorristas de la Cruz Roja son, en muchos casos, el primer rostro de la salvación que ven los enfermos o accidentados, y nunca esperan las gracias de quienes ayudan, sino que cuiden su vida, indicó Alejandro Palomares.

Con 25 años en la Cruz Roja, ha visto la evolución en Colima de la benemérita institución y está contento de celebrar un día más el Día del Socorrista, ayer 24 de junio, en compañía de sus colegas.

En entrevista con El Noticiero de Colima, mencionó que llegó desde muy joven por invitación de una tía, “eso fue lo que me atrajo y ya llevo aquí 25 años, tiempo en que he tenido oportunidad de meter mano en los cambios que ha habido y eso me da sentido de pertenencia”.

Indicó que cuando ingresó, la Cruz Roja tenía sólo tres ambulancias, “eran camionetas Benz a las que nomás les quitaron los asientos y no había nada más, imagínate que compras una hielera donde sólo llevas isodine, benzal y agua destilada, y una cajita donde van las gasas estériles, abatelenguas y unas vendas. No llevábamos más”.

Resaltó que posteriormente aprendieron a usar los termómetros, los baumanómetros y fueron los socorristas egresados de enfermería del Conalep los que los enseñaron, incluso no usaban guantes. Otro gran cambio fue la compra del primer monitor para atender un paro o problema cardiaco “y eso vino a revolucionar nuestra carrera”.

Alejandro Palomares destacó que otros cambios fueron el surgimiento de la carrera de técnicos paramédicos en 1996 y la primera generación que egresó en 2001. También cambió el uniforme, que antes era beige.

A pregunta expresa sobre el caso que más ha influido en él, destacó que fue haber atendido un parto en casa, el primero que atendía, a pesar de que ya tenía algunos años de socorrista. “Hoy la tecnología y el conocimiento vinieron a cambiar nuestro trabajo”, dijo.

Destacó que nunca esperan que les den las gracias por su actividad, pero sí “esperamos un cambio en la conducta de las personas, que fortalezcan sus acciones, porque si no cambian, es probable que los accidentes les vuelvan a pasar”.