Soñaba Daniela Ayón escalar una montaña


Una de las dos pasajeras mexicanas que fallecieron en el accidente del avión A320 de la compañía alemana Germanwings que la madrugada del martes se estrelló en el sur de Francia, tenía sangre mazatleca. Se trata de Daniela Ayón Razo, hija del mazatleco, Saturnino Ayón Tirado, egresado de la Escuela Náutica “Antonio Gómez Maqueo”. El mazatleco es piloto de puerto en Cayo Arcas, Campeche.

Ayer la Secretaría de Relaciones Exteriores rectificó que no son tres los mexicanos muertos en ese avionazo, sino son dos las víctimas. Se trata de Daniela Ayón Razo y Dora Isela Salas Vázquez, ésta última también tenía nacionalidad española.

La historia de Daniela ha destacado en las noticias y redes sociales pues se trataba de una conocida instructora de yoga, que tenía una página de Facebook que ella administraba: “Yo YOGI”, y le encantaba viajar. De hecho, antes de tomar el vuelo en el avión germano, visitó Ámsterdam y Barcelona para celebrar su cumpleaños 36.

En entrevista con Grupo Imagen Multimedia, Fernanda Rico, media hermana de Daniela, informó que, según sus planes, ella regresaría ayer miércoles a Playa del Carmen, donde vivía, y a donde su familia la visitaría para pasar las vacaciones de Semana Santa.

Agregó que su padre estaba en espera de la indicación para viajar a Francia o España para que se practicaran las pruebas de ADN con el fin de identificar el cuerpo y realizar los trámites correspondientes para el traslado a territorio mexicano.

Fernanda recordó una frase que su hermana siempre decía: “Todos estamos de paso, que hay que vivir al máximo la vida”. Añadió que entre sus deseos estaba el escalar una montaña y “fue increíble saber que ahora estaba en Los Alpes”, donde se estrelló la aeronave con 144 pasajeros y seis tripulantes. Ninguno sobrevivió.

Comentó que en su viaje a la capital holandesa, Daniela iba a encontrar el amor. “Quería conocer un hombre con el que había hablado por internet. Ella decía ‘es él, es él’, pero cuando comenzó a tratarlo, le pareció muy serio y decidió ir a Barcelona”.

En entrevista con Excélsior, Gladis Razo, madre de Daniela,–nacida en Tampico, Tamaulipas, el 17 de marzo de 1979–, contó que su hija siempre le decía: “Me voy a ir joven, mamá, por eso quiero dejar huella antes de dar el siguiente paso y que las personas que me conocieron hablen bien de mí”.

Contó que en el último mensaje de video que la joven le envió a su madre, le contó de su viaje a Amsterdam y Barcelona, donde se encontró con su ex jefe de la empresa Nestlé.

Tal era el gusto de Daniela por viajar, contó su madre, que “le dio la vuelta al mundo dos veces” y dejó su trabajo en España para ir a estudiar a Australia. “Hasta perdió la nacionalidad española con tal de seguir viajando”, cuenta. “Ella decía que hay que hacer siempre lo posible, volver conocido lo desconocido y no tenerle miedo a nada”, contó la mujer.

“La vida es un juego y hay que saber jugarlo”, era una de sus frases favoritas. Para cumplir uno de sus sueños, Daniela vivió tres meses en la India, y se convirtió en instructora. Así, creó su propia empresa: Danisha Meditation Training, y recorría México para dar cursos avaladas por la Asociación de Yoga & Meditación de India. Tenía la agenda llena hasta agosto.

En su cuenta en Facebook, Daniela narró siempre su amor por la yoga y la naturaleza. Publicó decenas de fotos con su familia, sus mejores amigos, sus viajes y su pasión por la meditación. Dora Isela, la otra víctima mexicana Euclides del Moral, director adjunto de Protección a Mexicanos en el Exterior de la SRE, informó que Dora Isela Salas Vázquez era originaria de Nuevo León y vivía en España.

En su perfil de Facebook, existe información de que habitaba en Barcelona desde hacía más de 11 años. Trabajaba como responsable técnico de Itram Higiene, empresa especializada en la detección y eliminación de biofilm en la industria alimentaria y farmacéutica.

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