Tapalpa, tierra de magia y tradición


Carlos Valdez Ramírez.-
En Tapalpa, uno de los 83 pueblos mágicos que tiene México, conjugan en sus calles, plazas y jardines la magia, el color y la tradición; con apena 6 mil habitantes y 13 barrios que conforman el poblado, la historia se hace presente al recorrer cada uno de sus rincones, que busca afanosamente subsistir a su tradición original.
Llaman la atención las esculturas y fuentes que se encuentran dispersas en el lugar, desde la época de la revolución, abrevaderos de agua donde la gente acudía a recoger el agua para el uso doméstico y aunque aún funcionan, de manera temporal se encuentran segadas debido a los trabajos de cableado oculto que se realizan para mantener su fisonomía original, requisito indispensable para conservar la denominación de Pueblo Mágico de México.
Los visitantes pueden recorrer una a una las piletas colocadas de manera estratégica que llevan los nombres de: Las Culebras, El Pescado, La Colorada, del Tecolote, La Escondida y la del Perrito, todas ellas cuentan su propia leyenda.
Estas piletas son abastecidas desde la zona alta de las montañas, de un lugar llamado Ataco o Atlaco, que significa “casa sentada en agua”, allí existen 18 nacimientos de agua y sólo siete bastan para abastecer al pueblo, la demás agua se va hasta otro estanque, donde se forma la cascada más grande de Jalisco, se trata del Salto del Nogal, que tiene una altura de 107 metros, ubicada a pocos metros de Tapalpa y aunque no es de fácil acceso, sobre todo en tiempos de lluvias, la gente puede acceder utilizando ropa y calzado cómodo y propio para caminar, el recorrido –dicen los que gustan de visitarlo- vale la pena el esfuerzo.
Lo anterior fue relatado por Jesús Ruiz Morales, director de Casa de la Cultura del lugar, quien ha fungido también como guía de turistas y de oficio artesano, pues se dedica a la confección de ataúdes, labores que combina a la perfección, logrando reconocimiento entre sus conocidos.
Las esculturas que se exhiben en el jardín principal de Tapalpa es patrocinio directo de Don Carlos Alvarez del Castillo, dueño del periódico El Informador de Guadalajara, quien cada 8 meses cambia las esculturas y nunca son las mismas; en algunas ocasiones destaca la compilación de diversas piezas del escultor Sebastián.
También se exhibe la maqueta original de los Arcos del Milenio, una similar se presentó en Guadalajara pero estaban incompletos –aseguró el entrevistado- señalando que la de Tapalpa contiene todos los componentes.
Otra de las esculturas que pueden presenciar los visitantes es la que representa la Unión, obra también del escultor Sebastián. Destaca una que muestra una figura humana, que fue realizada por un cubano y adquirida por Don Carlos Alvarez del Castillo, ésta se encontraba originalmente en la Hacienda La Puerta, ubicada a 4 kilómetros del pueblo, después fue reubicada en el jardín para que la gente tuviera la oportunidad de apreciarla.
También se exhiben “Los caballos” propiedad de los pobladores, uno de los equinos –explicó el entrevistado- fue destruido por unos jovencitos desconocidos, por lo que han redoblado la vigilancia para evitar que se continúen con las afectaciones a las obras.
Ruiz Morales comentó que el lugar donde se encuentra actualmente el edificio de la Casa de la Cultura fue la otrora Casa Gálvez con su jardín escultórico que la gente puede disfrutar de manera cotidiana y gratuita.
Agregó que en Tapalpa existen dos templos, el más antiguo se construyó en 1670 (siglo 17 ) y fue dedicado a San Antonio de Padua, sólo que ahora ya no se realizan  cultos, sino que se utiliza como museo; la nueva iglesia fue edificada en 1950 y está dedicado a la virgen de Guadalupe.
Una de las singularidades del pueblo, son la similitud que guardan las fincas entre sí; se trata de caseríos pintados de colores claros –en su mayoría blancos- y techos de teja roja, donde se puede advertir una clara influencia purépecha, debido a que Juan Fray de Padilla, quien fue enviado por Vasco de Quiroga, en tiempos de la colonización, tenía la instrucción de que todas las construcciones que se realizaran fueran parecidas, a eso obedece que tengan el mismo perfil urbano como los pueblos  de Santa Clara del Cobre y Pátzcuaro, en Michoacán, también de gran influencia franciscana.
El entrevistado reveló que Colima, tiene mucho que ver con Tapalpa, ya que la cuenca del Río Armería inicia precisamente en este lugar, pasando por el Grullo y Autlán; refiriendo que han tenido pláticas con algunos colimenses, quienes se encuentran interesados en realizar un desazolve para evitar que el agua que llegue a través del Río Armería a Colima llegue contaminada, “pero el problema radica en Autlán, que es donde se impurifica”; señaló.
Pero el nexo más importante –abundó-, existió con el Rey Colimán, la historia cuenta que éste tenía un poder inmenso, sobre todo en la comarca de Ataco, que era el lugar favorito del Rey de Colimán, cuando llegó la conquista y fue sometido, lo obligaron a regresar a Colima, pero quería tanto a los indígenas de raza otomí que les dejó un legado, se trata de un papiro hecho en un cuero de venado, que estaba escrito en Náhuatl, donde les advertía que no dejaran los que ya era de ellos, refiriéndose a la tierra.
Destacó que los españoles entendieron el mensaje y sólo dejaron que se quedaran allí los misioneros, fueron precisamente ellos quienes fundaron el primer hospital de indios a nivel Latinoamérica, también fue aquí donde se construyó la primera hacienda, que fue llamada Casa Verde, donde cada ocho días los españoles acudían a misa y aún se pueden observar los vestigios de los dos templos, uno que pertenecía a los indígenas y el de los españoles.
Para finalizar, abundó que los colonizadores empezaron a darles pequeñas porciones de tierra a los indígenas, pero no era porque los quisieran mucho o porque fueran buenas personas, sino porque querían tenerlos a su servicio las 24 horas del día, de esta manera se fue fundando la población de Tapalpa. Concluyó diciendo, Jesús Ruiz, director de Cultura del municipio.