Te invito a descansar un poco


Antonio Flores Galicia.-

Te invito a descansar un poco. Vivimos en la misma región, ya estamos hasta el copete con tantas voces, críticas, burlas, abusos, etc. Abunda la ambición de fama y dinero; muchos se creen la gran cosa, menos los que oímos y no tenemos la importancia de ellos. Mejor, como dice el Chavo del Ocho: “Velo por el lado amable”. Vámonos riendo. Como casi no aceptan verdades, te doy expresiones chistosas.

Me encontré con un amigo y empezamos a bromear, para tirar tantas críticas de personas peores. Me dijo: Cuidado, las paredes oyen, la confianza se apoya en la desconfianza y, ya sabes: Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Vamos aparentando que estamos pasando un artículo.

-Déjate de creerles a los argüenderos. Si el agua destruye los caminos, ¿qué hará con los intestinos? Mejor, vamos a tomarnos un licor y le decimos a la botella: Qué haces afuera, métete adentro.

-Seguro, vamos y yo digo levantando la copa: Arribe, abajo, al centro y adentro.

-Te acepto. Nada ganamos con llorar. Imagínate lo que me pasaría si yo le dijera a un gran superior que se equivocó. No me la acabaría. Me mandaría a la fregada. Cuidado, el pez por su boca muere y en boca cerrada no entran moscas. Aunque es de sabios equivocarse, mejor recordemos que en boca cerrada no entran moscas y calladito de ves más bonito.

-Es cierto y, en cara de tentación se ocupa cara de arrepentimiento. Porque, prietas, hasta las mulas son buenas y a caballo regalado no se le ve el colmillo. Por eso decimos que el que nace sardina, nunca llega a bacalao y muchos van al nopal sólo cuando tiene tunas.

-No. Oye lo siguiente: El que con lobos anda, a aullar e enseña. Sí, pero te voy a decir lo que me dijo un día mi mamá: Los niños y los borrachos, siempre dicen la verdad. Y, esto que le dijo a mi hermana: Déjalas que vayan, que ellas volverán, si amores las llevan, celos las traerán.

-Por eso, más vale paso que dure y no trote que canse; el miedo no anda en burro y el que es gallo, dondequiera canta; el que es perico, dondequiera es verde; más vale pájaro en mano que ver un ciento volar y, así era mi marido, no le ajustaban los miados para sus ardores; es bueno ver llover y no mojarse y es mejor ver los toros desde la barrera. No olvides: El martes, no te cases ni te embarques.

-Cuánto sabes. Pero, te voy a decir otros dichos que me sé: Tanto peca el que mata la vaca, como el que le tiene la pata; si rasuran a tu vecino, pon tu barba a remojar, porque hombre prevenido vale por dos; los parientes y el Sol, entre más lejos mejor. Ponte listo, porque los lunes ni las gallinas ponen. También nunca digas no, aunque te llenes de hijos y todo cambia en la vida. Por eso, dicen que tía María, siempre decía que no y, después, hasta la cobijita tendía.

-Te avientas de a feo. No sé si sepas que el tiempo perdido los santos lo lloran y a cada santo se le llega su función y es más sabio el que acepta un consejo que el que lo da. Pero, no sé si sepas que las mujeres y los gatos son de la misma opinión, aunque tienen carne en casa, salen a buscar ratón. Por eso, cuando el río suena, agua lleva. Es que, de músico, poeta y loco, todos tenemos un poco y a la mujer no hay que tocarla ni con el pétalo de una rosa, pues más vale que digan aquí corrió y no aquí quedó.

-Me imagino que sabes que al caballo, a la mujer y la pistola, nunca se prestan; porque no hay mal que por bien no venga y ojos que no ven, corazón que no siente. Porque la vida es como la paleta, si la gozas se acaba y si no también. Por eso, mejor vivir bien, pues más vale malo por conocido que bueno por conocer, es mejor un mal trato que una buena pelea; pues palo dado ni Dios lo quita.

-Por eso, el león cree que todos son de su condición. Nada ganamos con llorar, la suerte de la fea, la bonita la desea, el que mucho abarca poco aprieta, el que ríe al último ríe mejor, el que nada debe nada teme, el que por su gusto es buey hasta las coyundas lame; hay muchos que no rebuznan porque no saben la tonada, pero son burros como muchos. Mejor, hay que agarrar al toro por los cuernos; entre mulas nomás las patadas se oyen y cae más pronto un hablador que un renco.