TNT, el volcán de Colima; un homenaje póstumo


Uno de los más grandes luchadores de la edad de oro del deporte de los costalazos

Segunda de tres partes

NACE TNT, EL VOLCÁN DE COLIMA

Hizo su debut con este personaje en León, Guanajuato. No pasó desapercibido, sobre todo por su estatura, superior a los 2 metros, lo que le daba proyección para ser internacional, y por esta razón es, pues, que el gran promotor Valente Pérez, dueño de varias revistas luchísticas, y quien también creó a otros grandes personajes como Mil Máscaras y Tinieblas, se lo lleva a la Ciudad de México, de planta, ya con el nombre de TNT. Se le crea, pues, todo un personaje, con una tupida barba y larga cabellera, cubiertas de pieles de animales exóticos, botas peludas y, sobre todo, lo que lo haría célebre a nivel mundial, su culebra alrededor del cuello. Pronto fue tal su popularidad, que fue contratado para luchar en Centro y Sudamérica, donde también triunfó, y cruzó el Pacífico para luchar en Japón, donde fue la locura, e hizo excelentes demostraciones de su arte en China y Singapur. Toda su vida, desde el inicio, tuvo una gran rivalidad con Mil Máscaras. Toda su vida, también, desde el principio, dijo ser de Colima, y en especial de Tecomán, donde quiera que lo presentaran. Siempre se hablaba de él como del Volcán de Colima. Esa es una de las razones por las que, a la par que con sus víboras, también subía a luchar acompañado de varias iguanas amaestradas, las cuales son abundantes en toda la ribera de Cuyutlán, y en especial, son el ícono de Tecomán, suelo que adoptó como propio. Otro sobrenombre con el que fue identificado fue el de El Señor de la Víboras.

DE TECOMÁN PARA EL MUNDO

En un principio se pensó que podría triunfar en las arenas norteamericanas, lo cual no logró porque no tuvo buenos promotores hacia ese mercado, mientras que sí se le facilitó su ingreso a los mercados asiáticos, y de Centro y Sudamérica, siendo Japón en ese tiempo más importante que EUA, en cuanto a lucha libre. Allá enfrentó a Antonio Inoki, Giant Baba, Satoru Sayama, Rikidozian, al francés André El Gigante, a otros europeos como Stan Hansen y Lou Thesz, al africano Abdullah The Butcher, al puertorriqueño Carlos Colón, al hindú Tiger Jet Singh, a los argentinos Martin Karadaggian y La Momia, y a los norteamericanos Hulk Hogan, Harley Race y Rick Flair, entre otros. Gladiadores aztecas tan famosos como El Santo, Huracán Ramírez, Black Shadow, Blue Demon y Rayo de Jalisco, jamás lograron tener la resonancia y penetración internacional que logró El Gigante de Tecomán, TNT, quién sólo fue superado en este renglón por el más internacional de los luchadores mexicanos, Mil Máscaras, así como Canek, El Príncipe Maya. Tuvo incluso ofertas para hacer cine, pero nunca se decidió porque, debido a su escasa preparación educativa y su dificultad para leer, no se creía apto para desempeñar algún papel en la pantalla grande, así fuera con escaso diálogo.

La impresionante presencia de TNT en las arenas no dejaba a nadie indiferente.

TRIUNFO A NIVEL NACIONAL

Continuaba ejerciendo la albañilería, y fue él quien ayudó a construir la Arena de Box y Lucha de Ecatepec, que luego fue una de las más importantes del país, donde después combatiría más de una vez. Valente Pérez lo bautizó como TNT, luego de verlo destrozar un muro de un trancazo, porque le estorbaba en una obra de albañilería. Se empezó a anunciar en las revistas que eran propiedad de Valente Pérez que, el que aguantara un golpe seco, sólido, de TNT, ganaría mil pesos. Nadie se ofreció a tratar de ganar el dinero, pues venía acompañando la promoción una foto del tecomense por adopción, donde se veía su tremenda complexión física, y cualquiera se intimidaba. En el año de 1970 debuta en la Arena México, y causó sensación como subía acompañado de sus víboras, las cuales criaba en su Tecomán en unos botes enormes de acero, alimentándolas con ratones. En sus primeros combates subía corriendo al ring, con un morral en la mano, de donde sacaba la serpiente ya que estaba sobre el cuadrilátero, asustando a los demás luchadores. Entonces, viendo el efecto que causaba, alguien con más conocimiento de marketing le dijo que no se presentara así, sino que saliera del vestidor de manera lenta, cruzando paso a pasito por el pasillo hasta el ring con la culebra enrollada en su cuello y mostrándola a los aficionados. Esto causó furor, y su fama aumentó.

ADOPTADO POR COLIMA OFICIALMENTE

De inmediato se buscó internacionalizarlo, pues no había muchos luchadores con características físicas en México para triunfar al lado de los gigantes de otras latitudes. Antes de cumplir siquiera un año de su debut en la máxima plaza luchística del país, ya logró su primer contrato para pelear en Japón. Fue ahí donde se topó con que no tenía documento de identidad alguno, ni siquiera acta de nacimiento. Y era indispensable contar con ellos para poder sacar el pasaporte que le permitiría viajar a pelear en las tierras del Lejano Oriente. Como estaba avecindado en Tecomán al lado de su familia, el gobierno de su ciudad adoptiva no dudó en hacerle un acta de nacimiento, donde dice que nació en la “Iguanópolis”. Ya era colimense en su corazón, y oficialmente desde entonces siempre lo será. (Continuará)