Todos estamos llamados a la santidad


La santidad es la vocación a la que todos estamos invitados. Todos, como hijos de Dios, estamos llamados a ser santos «como nuestro Padre celestial es Santo». Al esforzarse por alcanzar la santidad, se alcanza la plenitud en la vida.

Pero este llamado tiene una característica que es el abandono total, es la confianza absoluta en Dios. Él quiere que todo lo que hagamos sea confiando en que Él nos ayudará, en que nada nos pasará, y si algo sucede, es para un bien mayor. La confianza es el paso más difícil, pero es el paso que nos libera. Estar totalmente confiados en Dios es lo mejor que podemos hacer.

Esta confianza debe ser absoluta porque vamos a estar como corderos en medio de lobos. No es un camino fácil de recorrer sin la ayuda de Dios. Nos vamos a cansar, abrumar, etc., pero nada podrá contra nosotros pues es Dios quien nos ayuda. Es en los momentos y en los tiempos más difíciles, oscuros, donde Dios está más cerca. Él nunca se va de nuestro lado, y nunca nos dejará solos, pero lo que quiere es que confiemos totalmente en Él.
No olvidemos que la vocación a la santidad es para todos, y es un llamado al abandono total y confiado en las manos de Dios. Ésa es la mejor respuesta de nuestras vidas, vivir solamente confiados.

Es correcto mis queridos apreciables bendecidos amig@s lectores la santidad es para todos, pero como dicen ahí pocos son los que quieren y toman la decisión de seguir ese bendecido llamado.

Esa gran razón hay que pedir mucho humildemente y de todo corazón por todas las personas del mundo que ha decido aceptar ese llamado, porque se dice fácil, pero honestamente es difícil, pero con la bendecida mano de nuestro bendecido Padre DIOS bueno y misericordioso todo es posible cualquier prueba que se nos pueda estar presentando o se nos pueda presentar. Dejan familia, familiares, amigos, conocidos, conocidas y seres querid@s que muy difícil tomar esa gran decisión al camino de la santidad. Ahí se encuentran nuestros sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas, monjas, celebradores de la palabra, herman@s de la comunión y todos los grupos religiosos que poco a poco nuestro bendecido Padre DIOS bueno y misericordioso nos permite ir siguiendo su bendecido llamado.

Abram partió de ahí, como se lo había ordenado el Seño. Del libro del Génesis 12, 1-9

En aquellos días, dijo el Señor a Abram: “Deja tu país, a tu parentela y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré. Haré nacer de ti un gran pueblo y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. En ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra”.

Abram partió, como se lo había ordenado el Señor, y con él partió, también Lot. Tenía Abram setenta y cinco años cuando salió de Jarán. Abram llevó consigo a Saray, su esposa, y a Lot, su sobrino con todos los bienes que habían acumulado y los esclavos que habían adquirido en Jarán, y salieron en dirección a Canaán.

Llegaron a Canaán y Abram atravesó el país hasta la región de Siquem y llegó a la encima de Moré. Por entonces habitaban ahí los cananeos. El llegó a la encima de Moré. Por entonces habitaban ahí los cananeos. El Señor se le apareció a Abram y le dijo: “A tu descendencia le voy a dar esta tierra”. Entonces Abram edificó ahí un altar al Señor, que se le había aparecido.

De ahí pasó a las montañas, al oriente del Betel, y plantó su tienda entre las ciudades de Betel, al poniente, y de Ay, al oriente. También ahí le construyó un altar al Señor e invocó su nombre. Luego se fue trasladando por etapas hacia el sur.

Finalmente hay que pedirle mucho a nuestro bendecido Padre DIOS bueno y misericordioso que si alguno de nosotr@s somos llamados al camino de la santidad nos de las fuerzas y las ganas de seguir ese bendecido camino y le podamos servir de la mejor manera posible en cualquier aspecto que se nos presente en nuestra bendecida vida Amén.

Que nuestro querido bendecido Padre DIOS bueno y misericordioso y nuestra querida bendecida Mamita la Virgencita María de Guadalupe con su valiosa intercesión por medio de su bendecido hijo Cristo Jesús de Nazaret nos cuide, nos proteja y nos bendiga siempre, a todas las personas del mundo y cada un@ de nosotr@s querid@s y bendecid@s amig@s humildemente y de todo corazón siempre Amén Muchísimas Gracias.

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