Un lugar para todas y todos: lo que el CRIT nos invita a pensar.

La independencia funcional se construye en el consulto rio, pero se aplica y ejerce en la calle, en la escuela y el trabajo.

El día de ayer martes 6 de octubre se inauguró en nuestro estado el Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón (CRIT), institución número 31 a nivel nacional que se enfoca en la atención integral de niños y adolescentes con discapacidad, que ofrece 1. terapias médicas, 2. psicoterapia y 3. actividades sociales de inclusión con la finalidad de lograr la independencia funcional de la población beneficiaria.

En el presídium se destacó la presencia de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo; la gobernadora del estado, Indira Vizcaíno Silva; el presidente de la Fundación Teletón México, Fernando Landeros, y el presidente de Fundación Televisa, Emilio Azcárraga Jean.

Su construcción tiene como finalidad garantizar el derecho a la rehabilitación de las personas con discapacidad, lo que permitirá atender hasta a 700 niñas, niños y adolescentes de Colima y algunas regiones de Jalisco y Michoacán.

¿Por qué es esto importante?

De acuerdo con el modelo social de la discapacidad, acuñado en 1993 por Michael Oliver, sociólogo británico, quien se inspiró en los planteamientos de la Unión de Personas con Deficiencias Físicas contra la Segregación (UPIAS) en 1976, concibe la discapacidad como una forma de opresión social y no una tragedia de carácter individual.

De acuerdo con el autor, este modelo se contrapone al modelo individual de la discapacidad que concibe a la misma como una desgracia que genera pérdida y despierta compasión, así como un problema clínico que debe ser diagnosticado y “ajustado” por expertos. Este modelo se enfoca en la persona, y se espera que sea ella quien se adapte a la sociedad.

Michael Oliver sostiene lo contrario: el problema no radica en la persona, sino en la sociedad, en la falta de oportunidades, en las condiciones limitantes y en las barreras sociales, económicas, políticas y culturales. La discapacidad se observa como un producto social más que un atributo individual.

El modelo social es, ante todo, una mirada política: habla de poder, de derechos y de quién decide sobre la vida de quién. Con esta mirada, regresemos al CRIT, un centro de rehabilitación que responde a la atención de personas con discapacidad. Esto es necesario, pero el modelo social nos aporta una segunda mirada: se puede ayudar a una niña o niño a avanzar en sus terapias, pero ¿qué encontrará al salir? ¿Tendrá el acceso a un transporte que pueda usar, banquetas por las que pueda transitar? Y con el paso del tiempo, ¿contará con el acceso a un empleo que lo reciba en igualdad de condiciones?

La independencia funcional se construye en el consultorio, pero se aplica y ejerce en la calle, en la escuela y el trabajo. Y quizá el verdadero reto no sea solamente lograr la independencia funcional de las niñas, niños y adolescentes, sino preguntarnos qué hacemos como sociedad para que esa independencia tenga dónde ejercerse. Así como se construye un CRIT en nuestro estado, exijamos también, con ese mismo entusiasmo, que el resto del camino también sea construido.

La pregunta queda abierta, ¿estamos construyendo un sistema que prepara a niñas, niños y adolescentes para encajar en la sociedad, o una sociedad que se prepara para recibirlos?

Si tienes alguna duda o comentario, con gusto te leo en: ecovarrubiashernandez2001@gmail.com

*Licenciada en Psicología por la Universidad de Colima y Premio Peña Colorada 2025.