Venezuela informó este lunes que se está desmantelando una célula mercenaria en su territorio financiada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), que estaría vinculada a la planificación de un ataque de falsa bandera a un buque militar estadunidense estacionado en Trinidad y Tobago.
El objetivo de esta operación, que fue notificada por Caracas al gobierno trinitense, era culpar a la república bolivariana del ataque a la nave para justificar el desencadenamiento de un conflicto militar.
“Al gobierno de Trinidad le dimos todas las pruebas; ya a Estados Unidos no le damos ninguna prueba, la última vez que lo hicimos fue cuando el incidente de la embajada estadunidense en Caracas, y lo que hicieron fue salir a proteger a los terroristas”, explicó el presidente, Nicolás Maduro, y precisó que el gobierno de Trinidad y Tobago “tomó nota” de la información. “Saben que esto es verdad”, dijo.
Detalló que entre el sábado en la noche y domingo en la madrugada se capturó a un grupo de mercenarios financiados por la CIA vinculados con el plan de “autoataque”. Lamentó que esta operación haya contado con la anuencia de la primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, a quien llamó “alcahueta”.
Maduro relató que ya han sido descubiertas y desmanteladas tres operaciones terroristas preparadas por Estados Unidos. La primera fue el atentado frustrado que pretendía hacer estallar el monumento a la victoria soviética en la Gran Guerra Patria, en el sector Plaza Venezuela de Caracas. La segunda fue el plan para explotar una bomba en las instalaciones de la antigua embajada estadunidense. Y la tercera es este “autoataque” en Trinidad y Tobago que pretendía desatar una guerra contra Venezuela.
“Afortunadamente tenemos un buen equipo de inteligencia y contrainteligencia”, expresó el presidente venezolano. Y agregó que, además de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana, el país cuenta con la cooperación de “muchos organismos de inteligencia internacionales, muchos”.

El objetivo de esta operación, que fue notificada por Caracas al gobierno trinitense, era culpar a la república bolivariana del ataque a la nave
