A 49 años del terremoto de 7.6 grados que golpeó a Manzanillo y a varios estados del país


*Quedó tan averiada la escuela Benito Juárez que tuvo que demolerse

*Cayeron las oficinas del Imss; los trabajadores quedaron atrapados

Primera de dos partes

Este 30 de enero del 2022 se cumplen 49 años del terremoto que, con epicentro en la costa michoacana cercana a Colima, afectó severamente a Manzanillo, Tecomán y Armería, y en general a tres estados de la república y a la capital del país.

UN DÍA QUE QUEDÓ GRABADO EN LA MEMORIA DE QUIENES LO VIVIERON

Eran las 3 de la tarde de un día martes bastante frío, cuando la tierra se cimbró con fuerza por varios minutos, en lo que, en realidad, de acuerdo a lo que después dieron a conocer los sismológicos nacional y de los Estados Unidos, se trató de dos movimiento separados por unos cuantos segundos de diferencia, el primero de ellos de magnitud 7.6 en la escala de Richter, y el segundo de 7.5.

Por su parte, en la escala de Mercalli, que atiende los efectos y daños causados, el terremoto fue clasificado como en la escala 8 o severo, sintiéndose en la franja costera de Jalisco, Colima y Michoacán, con su epicentro a 43 kilómetros al sureste de Coalcomán y 35 kilómetros al suroeste de Aguililla, ambas poblaciones en el vecino Michoacán, a poca distancia de Colima, por la subducción de las placas Cocos y Norteamericana, en una zona cercana a la Placa de Rivera a 24 kilómetros de profundidad.

Fueron los puntos más afectados Tecomán y Coahuyana, y se registró un aumento en el nivel del mar en todo el litoral del Pacífico mexicano, el cual incluso se sintió en otras regiones tan lejanas como Hawaii. En la Ciudad de México, a pesar de la lejanía, se sintió el movimiento telúrico por un período de cuarenta segundos.

El sismo se sintió en todo el estado de Colima y el noroeste del vecino Michoacán, ya que el epicentro, como ya especificamos, se localizó en la parte norte de esa entidad, a 160 kilómetros al sureste de Manzanillo, a una profundidad considerada media.

Algunos de los principales daños acaecieron en nuestra ciudad y puerto, aunque el terror corrió por igual en pueblos grandes y chicos. El número de muertes, según las cifras oficiales finales fue de 56 personas, mientras que los heridos fueron 300. Se informó también que el número de poblaciones que resultaron afectadas por el movimiento de tierra en la región fue de 30.

LA AFECTACIÓN Y DEMOLICIÓN DE LA ESCUELA JUÁREZ Y LA CREACIÓN DEL JARDINZOTE

Un emblema educativo en Manzanillo, conocido primeramente como la Escuela del Tamarindo, la escuela Primaria Benito Juárez, por aquellos años se encontraba ubicada en la manzana contigua al Jardín Galván, la cual crujió con tal fuerza que los que se encontraban cerca en esos momentos, pensaron que se vendría abajo por completo en cualquier momento. Pero, aunque no fue así, sí sufrió daños estructurales de bastante consideración.

Hay que decir que esta escuela primaria fue la primera en Manzanillo, inicialmente sin nombre, y conocida popularmente como la de El Tamarindo, ya que se encontraba durante sus primeros años de funcionamiento en el sitio donde se hospedó Benito Juárez en el Mesón de Fermina el 9 de abril de 1958. Las primeras clases se daban incluso bajo la sombra de los árboles y en cuartos mal construidos, donde los alumnos de todos los grados convivían bajo el cuidado de uno o dos maestros.

Por su historia fue que precisamente, al quedar formalmente adherida a la Secretaría de Educación Pública, lo hizo registrado bajo el nombre del Patricio de la Reforma: Escuela Primaria Benito Juárez de Manzanillo. Ahí, en esta escuela, al momento del sismo estaba al Teatro al Aire Libre Heliodoro Trujillo, que era el centro de eventos culturales y artísticos de Manzanillo, donde se presentaban lo mismo grupos de alumnos, que artistas estelares de talla nacional.

En este punto triunfaba Don Alfredo Cruz Torres con sus vibrantes declamaciones, además de dirigir emotivas, románticas o jocosas obras de teatro. Las graduaciones de las generaciones de alumnos y las festividades cívicas en este lugar eran de gran efusividad, en un Manzanillo en el que casi todo el mundo se conocía.

También tenía ese plantel una cancha de basquetbol donde se jugaban emocionantes partidos, donde destacaron figuras locales como Manuel Bonilla, y donde jugaron partidos de exhibición los Harlem Globe Trotters, estando en esa ocasión en su lista nada más y menos que el mítico jugador Wilt Chamberlain, conocido a nivel mundial como el hombre récord del basquetbol, quien aún posee el de mayor puntos anotados en un partido, que fue de cien. Claro que en ese tiempo, cuando vino a jugar a Manzanillo, su carrera apenas estaba despuntando.

También en ese lugar se encontraba un mural del gran pintor michoacano Alfredo Zalce. Muchas personas, al recordar ese trabajo pictórico sobre una barda de aquella desaparecida escuela, debido a su estilo, gran calidad y belleza, consideraban que era de José Clemente Orozco; pero no, era de Zalce, que también fue un gran pintor, el cual, por cierto, vivió por varias temporadas en Manzanillo, y plasmó en sus lienzos cómo eran los paisajes del puerto en aquellas sus épocas.

Debido a los daños sufridos por este terremoto, la escuela dejó de funcionar y se determinó su demolición por completo por parte de peritos y especialistas en ingeniería. Tras de su demolición, así como la de todos los predios contiguos que también estaban afectados por el evento natural, el Jardín Galván se extendió hasta la calle Carrillo Puerto, cambiando su nombre por el de Álvaro Obregón, que hasta la fecha lleva.

Por su parte, la escuela primaria Benito Juárez fue trasladada hacia la salida a Campos, sobre la calle Prolongación México, contra esquina de la Plaza Cívica del Seguro Social, donde permanece hasta hoy. Manzanillo quedó con un Jardín o Plaza Pública tres veces mayor en tamaño que el original Galván, que solamente abarcaba la manzana frente a la presidencia municipal. Años después tuvo otras ampliaciones.

MANZANILLO QUEDA INCOMUNICADO POR VÍA CARRETERA

La carretera que conectaba a Manzanillo con Salagua y Santiago también tuvo serias afectaciones, ya que presentó grandes aberturas sobre la carpeta asfáltica. Recuérdese que por aquellos tiempos en que no existía aún el Valle de las Garzas ni había libramientos carreteros, la única circulación entre Manzanillo, Salagua, Santiago y Miramar se hacía a través de una angosta carretera de dos carriles bordeada por extensos palmares de coco de agua, ya que aún no había muchas casas, comercios ni hoteles en los puntos intermedios.

De manera que revistió gravedad el que esta carretera por donde pasaba todo el cauce vehicular, incluyendo a los camiones del servicio público urbano de pasajeros con sus dos líneas existentes, resultara dañada. Igual sucedió en varios puntos sobre la carretera que conectaba a Manzanillo con Armería y Tecomán, en tiempos en que aún no teníamos autopista, donde tampoco había grandes puentes y hasta el trazado daba mucho que desear.

Los cortes y diferencias de nivel por hundimientos y levantamiento de tierras que dejó el temblor en las mencionadas cintas asfálticas hicieron que se tuviera que trabajar a marchas forzadas desde las dependencias encargadas de atender estos graves problemas, para lograr que todo volviera a la normalidad en el menor tiempo posible, pues Manzanillo estaba incomunicado. (Continuará)