Entre las palmeras

Algunos comerciantes sí han notado que en mayo bajan terriblemente las ventas, y muchos piensan que es precisamente por las Fiestas de Mayo.

Lo que observé estos 24 y 25 de diciembre

Este pasado 24 de diciembre observé muchas cosas que estoy segura que a muchos porteños no nos gustaron, especialmente a quienes vivimos dentro del Centro Histórico de Manzanillo.

Como todos sabemos, a partir del primero de enero del 2026 los refrescos aumentarán su costo, debido al acoso alimentario que los del Sector Salud nos están haciendo, para obligarnos, en la medida de lo que a ellos les es posible, a no consumir gaseosas; especialmente, los refrescos de cola, por su alto contenido de azúcar de caña, aunque para muchos, entre ellos la que escribe, sea una medicina de vida o muerte.

Por prescripción médica, desde 1998, por parte de una institución de gobierno, se me recetó consumir grasas, refrescos de cola, carbohidratos, dulces, etc., porque, mediante análisis de todo tipo, descubrieron que yo no conservaba la energía por mucho tiempo.

Pues, la sorpresa que muchos nos llevamos es que, en todos lados, los refrescos subieron su precio antes de tiempo en muchos sitios en Manzanillo, porque el incremento oficial empieza a correr hasta el primero de enero de 2026, y no como desde el 20 de diciembre de 2025, que es cuando los comerciantes locales ya aplicaron el incremento de forma anticipada.

Y no poquito, sino mucho. Hay que recordar que es para que no consumamos azúcar, cosa que para mí no es otra cosa que acoso alimenticio.

Debido a que no somos dignos de que la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) tenga presencia en Manzanillo, pues, entonces ese incremento nos lo tenemos que tragar antes de tiempo.

Otra cosa es que la inmensa mayoría de taxis y moto taxis no quisieron dar servicio el pasado día 24.

Anduvieron de preguntones antes de que los pasajeros pudieron abordar su unidad, diciendo: “¿Para dónde va?” Si uno contestaba que al Centro de Manzanillo, como si esto fuera una ofensa o como asustados, contestaban los choferes con un: “No. Yo al Centro no voy”. Y de improviso, arrancaban sin brindar el servicio.

A algunos que se les preguntó el porqué, dijeron que era porque el tráfico estaba muy pesado para esa zona; ya ven, para esos que dicen que el Centro está muerto. Basta con preguntarle a los taxistas, ¿por qué no quisieron entrar el 24?

Qué ironía que, cuando los tráileres estorban las vialidades de entrada a Manzanillo, ahí hasta hay cierto orgullo por el flamante crecimiento portuario; pero, si en el Centro Histórico de Manzanillo hay abundantes vehículos particulares, ahí sí les llaman molestia y estorbo, y no le llaman desarrollo económico, y no hay tanto orgullo por eso.

Cuando lograba uno que, por fin, un taxista o mototaxista lo quisiera introducir al corazón de Manzanillo, resultaba que le cobraban muchísimo más caro de lo habitual.

En mototaxi, treinta o cuarenta pesos por dejadas cortas, cuando normalmente cobran veinte, y los más abusivos veinticinco.

El día 25, ya en pleno día de Navidad, los de la Comisión de Agua Potable, Drenaje y Alcantarillado de Manzanillo(CAPDAM), ellos sí hicieron descuentos, pero del vital líquido; pero literalmente, como regalo de Navidad; pues el descuento fue de varias menos horas sin agua en nuestros grifos.

Como si fueran niños chiquitos, al parecer se agarraron jugando con las válvulas, porque el agua se iba y venía intermitentemente de mediodía para adelante.

Como a eso de las cinco de la tarde, se fue para no volver en Navidad, posiblemente hasta el día siguiente.

Ah, pero eso sí, andan como locos cobrando, perdón, invitando a pagar los recibos de agua, para que, según ellos, aprovechen descuentos en multas y recargas.

Bueno fuera que, así como cobran, también brindaran el servicio.

Así como ellos le piden a la población que nos pongamos al corriente; ellos también deberían de ponerse al corriente con toda el agua que nos deberían de dar, y no nos dan.

Fue muy desagradable estar en nuestra fiesta navideña con varios sucios; por lo menos, en las casas del Centro Histórico de Manzanillo, donde la gran mayoría no contamos con tinacos en nuestros techos.

Esperamos que uno de sus propósitos para el 2026 sea el de brindarnos un mejor servicio a los porteños; porque, se nos prometió que con la infraestructura nueva de agua Armería-Manzanillo, el vital líquido ya casi no se nos iba a cortar, y pues, ha sido pura ilusión esa promesa que hizo nuestro expresidente, Andrés Manuel López Obrador, en una de sus venidas a Manzanillo.

Respeto mucho a quienes nos gobiernan; pero, también quisiera que a los porteños se nos respetara, brindándonos mejores servicios.

Necesitamos de una delegación de la Profeco en Manzanillo, para poder quejarnos de muchas arbitrariedades de los comerciantes y prestadores de servicios.

También queremos tener más horas de agua de una forma estable, que, si queremos hacer la colada al día siguiente, no nos topemos con la sorpresa de que no hay agua, ni tampoco el aviso de suspensión, más que “abuso de suspensión”.

Y el aviso lo ponen cuando ya llevamos dos o tres horas de que nos dimos cuenta que ya no tenemos agua.

Así que, anhelamos que en el 2026 los porteños tengamos más horas de agua.

Y, ¿qué decir de las aglomeraciones? Que han estado a todo lo que dan, y en donde quiera.

Así que, muchos tuvimos que caminar entre empujones, aventones, roces, manoseos involuntarios y hasta choques; y no hablo de vehículos, sino de peatones.

Y todavía nos faltan días para recibir el Año Nuevo 2026.

Pues, estas fueron mis observaciones de lo que se vivió en Manzanillo en estos pasados días 24 y 25 de diciembre.

-Qué tenga un bonito día