[Poema].
La tierra tiene un corazón que es el volcán, inhala y exhala con un sistema interconectado que viene de los pulmones, que son las playas de la costa..
[.. Sí le quitara la palabra Colima], podría ser cualquier Volcán, pero no el de las playas de Manzanillo.
Igual que el pecho, el corazón tiene su contraparte -el Nevado de Colima-, esa caja torácica que blinda el frente.
La nube blanca exhibe los sentimientos -un suspiro de fe-, de dimensión emocional y espiritual.
¡¡Parece que le va a dar un paro cardíaco!!, No. Posiblemente esa arritmia es porque hizo un sobre esfuerzo, por eso fué el terremoto.
Nada de pequeños sobresaltos porque esos son temblores, sismos y derrumbes.
¡¡Está muerto!!, ¡¡Está muerto!!, como en cama de hospital. Nada de eso -puro susto-, su flujo sanguíneo repentino es lava incandescente que se derrama por el cráter.
- Más de 7,500 litros de sangre irrigados diariamente con su propio sistema eléctrico.
De muerto no tiene nada, ¡¡Está más vivo que nunca!!, es el torrente sanguíneo de un guerrero que se mide a distancia con otro.
El tejido blando está exactamente en las faldas del Volcán. En la capital -la Cátedral-, está el ombligo.
P.D. La poesía nunca muere -es una manifestación estética-, excelente para todos y, en especial para niños, jóvenes y adolescentes que imaginan [.. y escriben cosas excepcionales], que deberían ser publicadas. Al gran maestro: Jaime Sabines (+)
