¡Hay que decirlo!


*La energía no es solo un servicio público*

La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo visitó Manzanillo para inaugurar la Central de Ciclo Combinado “Teresa Urrea Chávez”, la tercera planta de este tipo en el Complejo de la Comisión Federal de Electricidad en el municipio colimense. Esta noticia puede sonar técnica, lejana, gubernamental. Pero conviene detenerse un momento, porque lo que se inauguró no es solo infraestructura: es una promesa con números serios.

Esta central eleva a 2 mil 860 megawatts la producción de energía, con una eficiencia térmica del 58%, es decir, más electricidad con menos gas y un ahorro de 93 millones de litros de agua al año. Menos apagones, tarifas estables y mayor atractivo para la industria que busca dónde instalarse.

Manzanillo no es una ciudad cualquiera. Es el puerto de carga más importante del Pacífico mexicano y uno de los nodos logísticos más activos de América Latina. Que el gobierno federal haya elegido esta ciudad para una inversión de 347 millones de dólares no es casualidad ni generosidad: es estrategia. La región que viene —más activa, más poblada, más demandante— no puede sostenerse con la infraestructura eléctrica del pasado.

Ahí está el punto que muchos omiten en el festejo: esta planta no es el destino, es la condición mínima para llegar a él. El crecimiento que Colima tiene frente a sí va a exigir energía de sobra, no energía suficiente.

Y entre más pronto lo entienda el empresario colimense —ese mismo que opera una bodega, el que administra transporte de carga, el que planea abrir una segunda sucursal — mejor posicionado estará para tomar decisiones de inversión con información real, no con corazonadas.

Porque la energía no es solo un servicio público. Es la condición base de cualquier expansión productiva. Y Manzanillo tiene hoy una razón más para motivar la búsqueda de capital e inversión en nuestra tierra.