Sociedad del conocimiento


Si: Virgilio va, sin Morena

Este lunes 15 de junio del presente año, a través de las diversas plataformas de redes sociales, se difundió y compartió un video breve, pero de hondo impacto político. Se trata de un fragmento de una reunión de carácter estratégico que sostuviera en días pasados con militantes y simpatizantes del ecologismo en el municipio de Armería, el actual senador de la república y presidente del Comité Ejecutivo Estatal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Colima, Virgilio Mendoza Amezcua.

En dicho material audiovisual, el líder del tucán deja en claro, de manera contundente y sin ambages, que su instituto político caminará en solitario, prescindiendo de cualquier alianza con el partido oficialista. Palabras más, palabras menos, el legislador citó textualmente una sentencia que redefine el tablero electoral: «El Verde está listo para jugar solo en este 2027, no vamos de aliados con Morena».

La determinación tomada por el exalcalde de Manzanillo no solo es acertada, sino políticamente correcta y estratégicamente necesaria. Los sistemáticos desplantes, desaires y menosprecios de los que ha sido objeto desde hace cuatro años hasta la fecha —afrentas dirigidas no solo a su persona y a su investidura como figura pública, sino a toda la militancia ecologista del estado— no le dejaban otra salida digna que la de la emancipación. Al respecto, conviene recordar el pensamiento de Nicolás Maquiavelo, quien en su obra inmortal advertía que: “Un político prudente debe fundar su poder e influencia en lo que es estrictamente suyo y no en lo que depende de otros, pues quien tolera un desprecio prolongado no evita una injuria, sino que atrae una doble sumisión”.

Bajo esta lógica, es evidente que dentro de la coalición gobernante en la entidad nunca existió una verdadera “operación cicatriz”, por más que el también exdiputado federal esperó pacientemente los tiempos institucionales para alcanzar un acuerdo maduro y de mutuo beneficio que permitiera la coexistencia con Morena. Las mesas de conversación e interlocución siempre se encauzaron por el sendero del sometimiento, el centralismo y la asimetría de poder, jamás bajo las premisas del diálogo horizontal entre pares o el respeto a la pluralidad de las fuerzas aliadas.

Virgilio Mendoza Amezcua es, por definición, un hombre experimentado en las lides del poder: un estratega nato, un operador político eficaz y un actor audaz que posee sólidas competencias y destrezas en el complejo ramo de la política regional. Como conocedor profundo del terreno pulverizado, fragmentado y hostil en el que caminaba, sabía perfectamente que las cúpulas oficialistas no le otorgarían una salida decorosa.

Es por ello que, desde hace poco más de un año, comenzó a trabajar con visión de futuro, construyendo minuciosamente lo que el Verde Ecologista nunca antes había consolidado en la entidad: una estructura territorial real, orgánica y competitiva. Ante esto, salta una interrogante natural: ¿Por qué esperó más tiempo del debido para dar este golpe de timón? La respuesta estriba en que la decisión no era fácil ni tersa; en su fuero interno, podemos suponer, siempre ganaba el apego y el amor al proyecto macro de la llamada Cuarta Transformación.

Para reflexionar. Lo que una gran parte del círculo político y de la ciudadanía anhelaba escuchar ya está sobre la mesa tras el anuncio de Virgilio Mendoza. Más de un analista y elector sabe que la separación es una decisión saludable para la salud democrática. Sin embargo, es imperativo precisar que el simple hecho de anunciar que “van solos” no constituye, por sí mismo, el proyecto ganador que muchos sectores deseaban.

Aquellos ciudadanos y grupos que anhelan y buscan genuinamente sacar a Morena del poder en Colima están esperando —y esperarán con justificada expectación— el anuncio del proyecto completo rumbo a la gubernatura por parte del exalcalde de Manzanillo. Por el momento, quienes apostaban doble contra sencillo a que Virgilio jamás se atrevería a romper el cordón umbilical de la 4T, perdieron su apuesta; pero en términos de claridad de juego, la ciudadanía ganó. El célebre politólogo Norberto Bobbio señalaba con lucidez que: “La democracia exige que el diálogo político ocurra entre semejantes; allí donde una fuerza exige la absorción de la otra, la política desaparece y solo queda el dictado del más fuerte”.

En el análisis minucioso de sus discursos, el senador fue sumamente claro al precisar que competirán solos y sin el manto de Morena, pero es sumamente relevante notar que nunca empleó la palabra “ruptura” total en el plano institucional o de las relaciones políticas nacionales. Por lo tanto, habrá que ser cautos y esperar sus posteriores y definitivas declaraciones.

Por ahora, quienes ya se frotan las manos con evidente entusiasmo son más de un integrante de las dirigencias y sectores del PRI y del PAN, bajo la premisa de que esta fragmentación de la izquierda los fortalece de manera automática en el corto plazo. No obstante, están profundamente equivocados en su diagnóstico. El pueblo de Colima y el ciudadano de a pie dotado de sentido común han observado con nitidez que en el llamado “PRIAN” no ha existido una verdadera renovación ni un cambio de actitud o de prácticas. Al respecto, el sociólogo político Maurice Duverger explicaba que: “Los partidos tradicionales que se niegan a transformarse terminan convirtiéndose en cascarones vacíos, incapaces de sintonizar con el sentido común de un electorado que prefiere opciones emergentes antes que regresar al pasado”.

De este modo, si bien es una posibilidad real que si Virgilio Mendoza contiende estrictamente en solitario pueda enfrentar dificultades para alcanzar la gubernatura por sí mismo, también es una certeza matemática que su proyecto político obtendrá una cantidad de votos y posiciones de representación popular muy superior a las que logren cosechar, por separado o juntos, el PRIAN o Movimiento Ciudadano.

La única verdad incontrovertible de cara a la gran batalla electoral del 2027 es que el escenario se polarizará en una disyuntiva de dos opciones reales de poder: por un lado, Virgilio Mendoza Amezcua, senador de la república, y por el otro, Rosa María Bayardo Cabrera, alcaldesa de Manzanillo. En los cuartos de guerra de Morena se sabe con perfecta claridad que, si las estructuras del PRIAN y de Movimiento Ciudadano deciden cerrar filas y apoyar la candidatura de Virgilio Mendoza, el dos veces presidente municipal de Manzanillo tiene todas las de ganar la gubernatura del estado.

La construcción de esta mega alianza opositora es un escenario viable y posible, a pesar de que actualmente existen dos actores políticos de peso que se oponen rotundamente a su concreción: uno de las filas del PAN y otro del PRI. La resistencia de estos dos personajes obedece, de acuerdo con las versiones y trascendidos que corren con fuerza en todos los cafés y espacios de discusión política, a que presuntamente han sido cooptados o comprados por el oficialismo de Morena para dinamitar la unión.

Ante este panorama, la postura, madurez y decisión que asuman figuras de la relevancia de Margarita Moreno González, Kike Rojas, Mely Romero, Pedro Peralta y Julia Jiménez será absolutamente fundamental e histórica para el destino de la vida democrática del estado de Colima. De no lograrse la articulación de este gran frente, el camino quedará completamente tendido, libre de obstáculos y en favor del proyecto que encabeza Rosi Bayardo.

Mendoza Amezcua es un cuadro político contemporáneo que lo tiene prácticamente todo: capital político, carisma, estructura y tablas legislativas. Quedarse en la comodidad de la sumisión para seguir órdenes disciplinadamente y apoyar un proyecto gubernamental local que hoy en día no avala la mayoría del pueblo de Colima, era una imprudencia que él, con su olfato político, sabía que no debía cometer.

Para despedirme. Por lo tanto, reiteramos que su decisión es tácticamente acertada. Sin embargo, la realidad de la demografía electoral nos advierte que competir en absoluta soledad no le garantiza el triunfo absoluto. Habremos de esperar con atención y paciencia analítica a que muestre, en el transcurso de los próximos meses, la verdadera naturaleza de sus alianzas secretas, sus coaliciones formales y el despliegue final de sus proyectos colectivos. Como bien sentenció el estratega militar Sun Tzu en El arte de la guerra: “En medio del caos y de la fragmentación de las fuerzas también reside la oportunidad, pero esta solo le pertenece a aquel que sabe tejer redes firmes y alianzas estratégicas antes de presentarse en el campo de batalla”.