A reserva de comentar más adelante las acciones anticipadas electorales que algunos aspirantes a la gubernatura y alcaldías vienen realizando fuera de los tiempos establecidos en la normatividad electoral, comenzaré por comentar la visita de la presidente Claudia Sheinbaum a nuestra entidad federativa el viernes anterior, para anunciar la rehabilitación de los hospitales Regional Universitario, Estatal de Cancerología y el General de Manzanillo, además de la colocación de una nueva “primera” piedra para la construcción del Hospital Regional del IMSS en Manzanillo, en el mismo lugar donde fue demolido el anterior dañado por el temblor de 1995.
Independientemente de la importancia que representa una visita presidencial por los apoyos, inversiones y obras que genera, en este caso en materia de salud, que tantos reclamos ocasionan por la falta de equipos, medicinas y personal suficiente para la atención de la crecida demanda de derechohabientes, se olvidó a nuestra mandataria haber incluido el mejoramiento de la clínica del ISSSTE en Manzanillo, que requiere con urgencia una remodelación, la dotación de equipos y mayor personal operativo, para ampliar y mejorar la atención de los trabajadores activos y jubilados de las dependencias del gobierno federal, en la región costera colimense. Tema pendiente de resolver.
Dejando de lado las positivas acciones que trajo consigo dicha visita, como analista me referiré a las señales o mensajes políticos que se desprenden de su estancia. En toda visita presidencial a determinado estado, ha sido costumbre correr la invitación a los integrantes de primer nivel del gabinete presidencial, como son los secretarios y subsecretarios de dicha entidad visitada, pero también a los senadores y diputados federales más sobresalientes, en especial a los legisladores federales que forman parte de su partido o alianza electoral.
Si bien el colimense Mario Delgado Carrillo estuvo presente en todos los actos de dicha visita, no tuvimos la oportunidad de ver en la comitiva a otros destacados colimenses que colaboran en el equipo de Sheinbaum como César Yáñez Centeno-Cabrera o a Vidal Llerenas Morales. Tampoco se vio entre los asistentes al senador Virgilio Mendoza Amezcua, ni a la diputada federal Gabriela Benavides Cobos, aliados de la 4T que han apoyado con todas las iniciativas de Sheinbaum.
En la visita a la Villa se apreció como falta de cortesía política, el no haber invitado al presídium a la popular alcaldesa Esther Gutiérrez Andrade, quien en la tercera fila tuvo que hacer malabares para saludar a la presidente, detrás de la valla; Tey siempre ha sido cuidadosa de dar su lugar a personajes relevantes de la política o cargos institucionales, sin importar filiación o color político; cosa que en cambio deliberadamente ocurrió en Manzanillo con Rosi Bayardo.
Mas que las obras anunciadas, se interpretó la visita como una promoción para la candidata morenista del grupo en el poder, sin el recato que se debe cuidar en estos casos; quizá por ello, no obstante haber recibido Virgilio Mendoza invitación para el evento en Manzanillo, cuidadosamente decidió no acudir, para no convalidar con su presencia una burda imposición en favor de la alcaldesa porteña, por todos los antecedentes de una visible campaña anticipada para ser la candidata al gobierno estatal. Seguramente este espaldarazo a una no muy popular precandidata orilló a Virgilio el domingo anterior a desligarse o romper definitivamente con Morena, decisión que el grupo de analistas y del CPP, desde hace meses veíamos venir.
Con la ruptura de Virgilio al oficialismo local, se facilitan las cosas para afianzar una posible alianza opositora, primero sería con MC, donde ya se han dado pasos en ese sentido; al romper con Morena VMA, facilita la opción de aliarse luego con el PAN en apoyo a su candidatura, ya que para ese partido el INE ha señalado que debe ser mujer su candidata, lo que obstaculiza a Riult, su nominación.
Así que, para este comentarista, no existen por el momento otros candidatos a la gubernatura, con posibilidades reales para integrar una sólida mega alianza opositora que Mely Romero Celis por el PRI y VMA por el Verde Ecologista, incorporando a Tey Gutiérrez cuya medición de popularidad o de concertación política, den a uno u otro la nominación opositora, que permita la derrota de una candidata que ha roto todas las pautas normativas, para promover sus atributos mediante pinta de bardas, rótulos en taxis, volantes y folletos que ya inundan las casas en todo el estado, ya no se diga el bombardeo de mensajes y audios en redes sociales, que compiten con la molesta campaña de la tarjeta Plata.
Para el PAN, el Verde y MC deben servir de lección y experiencia los resultados de la histórica votación en Coahuila, donde el PRI, como el Ave Fénix, se levantó de sus cenizas para alzar vuelo, mientras que los tres partidos citados perdieron el registro estatal, al no alcanzar el 3 por ciento de los votos. Recuerden la historia; Salinas de Gortari trató de imponer a Socorro Díaz, mujer de gran trayectoria, pero los votantes optaron por Carlos de la Madrid haciendo a un lado presiones centrales, o antes Raúl Suazo, impulsado por Robles Martínez, con rotundo rechazo para la alcaldía porteña, quedando Arturo Castro.
El futuro de Colima está en juego; el pueblo colimense les pide dejar intereses personales o grupales para hacer posible la derrota de Morena.
