El agua puerca y el garrote limpio

Un gobierno que responde con macanas y gas a los ciudadanos que piden agua limpia es un gobierno moralmente derrotado.

La reciente megamarcha de 320 colonias de la zona metropolitana de Guadalajara y asociaciones civiles —quienes se incorporaron a la inconformidad para exigir agua limpia ante los oídos sordos del gobierno de Jalisco— culminó en un fuerte enfrentamiento y represión policial afuera de Casa Jalisco. El uso de macanas, gas lacrimógeno y cañones de agua contra las y los ciudadanos, al propio estilo del 2 de octubre de 1968, cuando el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó la matanza de estudiantes que exigían justicia, o del “Halconazo” del Jueves de Corpus de 1971 bajo Luis Echeverría Álvarez, da la impresión de que el gobernador Pablo Lemus ha leído al pie de la letra los manuales de la vieja represión priista.

Teniendo como punto de partida la emblemática Glorieta de La Minerva, la marcha avanzó por la lateral de la avenida López Mateos y vialidades aledañas hacia la residencia oficial del gobernador. Esta manifestación congregó a miles de ciudadanos que marcharon pacíficamente para exigir una solución a la crisis de agua contaminada en la Zona Metropolitana de Guadalajara; ahí, ya los esperaban con macana en mano y mangueras listas para reprimir a quienes solo piden agua que no los enferme. Sin embargo, la represión traspasó las fronteras informativas y llegó hasta la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien, irritada por los hechos del domingo, sentenció: “Una cosa es contener y otra es reprimir”.

La indignación social crece en la zona metropolitana de la Perla Tapatía, porque sus habitantes están recibiendo agua contaminada, turbia y con malos olores, lo que causa infecciones estomacales crónicas e incertidumbre total para las familias. Un problema que no resolvió el SIAPA por falta de inspecciones ambientales frente a las descargas industriales y domésticas. En su momento, las autoridades anunciaron la suspensión de algunas fuentes contaminantes, pero no le dieron seguimiento.

Durante su sexenio, Enrique Alfaro Ramírez se comprometió ante la ciudadanía a atender esta petición. En 2024, aseguró que sus obras garantizarían el abasto de agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) para los próximos 50 años. No obstante, la crisis hídrica actual y los informes oficiales demuestran un grave incumplimiento. La propia presidenta Claudia Sheinbaum señaló que, aunque el gobierno federal concluyó la presa El Zapotillo, Alfaro falló en la construcción y financiamiento del acueducto y las obras complementarias. La promesa se convirtió en mentira. El gobernador le falló a quienes lo llevaron al poder, dejando en evidencia el vacío de las promesas políticas de Movimiento Ciudadano.

No solo los habitantes de Jalisco, también los mexicanos en lo general estamos enojados por la represión a los que solo pedían agua, donde iban personas adultas mayores, niños y adolescentes, no les importó. La orden fue tajante: a como diera lugar no entraran a la residencia de Lemus. Una irritación social que recibió cobertura nacional:

“La respuesta de la administración jalisciense ante las protestas sociales abrió un importante frente de cobertura mediática. Grandes cadenas de televisión, radio y portales de noticias como Milenio Televisión, La Jornada, Grupo Fórmula, MVS Noticias y Aristegui Noticias destinaron espacios prioritarios para documentar el uso de gas lacrimógeno, chorros de agua a presión y el saldo de decenas de personas detenidas. A la par, medios de periodismo de investigación como SinEmbargo.mx y El Soberano publicaron reportajes y entrevistas detalladas con los manifestantes, utilizando el término ‘represión’ para calificar el actuar de los elementos policiales antimotines. Esta narrativa en medios tradicionales e independientes fue secundada en redes sociales, donde colectivos vecinales y comunidades universitarias —destacando la Universidad de Guadalajara y el ITESO— inundaron plataformas como Facebook, X e Instagram con videos y testimonios que denunciaban detenciones arbitrarias”. (Fuente de los medios enlistados en este párrafo).

Ante ese añejo problema, no había otra salida. Los habitantes, enfadados porque las autoridades de Jalisco no atendían el problema, estaban a punto de estallar, y estallaron. Ahora, incluso existen voces que solicitan la renuncia o la revocación de mandato de Pablo Lemus, gobernador de Jalisco, quien fue señalado con el “dedo” presidencial por lo ocurrido en la Casa Jalisco; además, se le exigió explicar los hechos y el porqué de la represión a una manifestación pacífica en la que solo se pedía agua limpia y no contaminada.

Peor tantito, durante una entrevista con Radio ITESO, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, reconoció la crisis del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara y afirmó que en Casa Jalisco también recibió líquido hediondo. Al salir del foro, el mandatario fue encarado por estudiantes del ITESO, quienes le reclamaron por las condiciones del suministro de agua turbia y con mal olor que afecta a múltiples colonias. (Fuente, del  periódico El País).

Así, pues, a parte de la crisis por falta de agua limpia que tiene ahorita en la encrucijada a Lemus, tendrá otra crisis, la crisis política, porque

un gobierno que responde con macanas y gas a los ciudadanos que piden agua limpia es un gobierno moralmente derrotado. Si el partido naranja llegó al poder prometiendo una “nueva política”, los chorros de agua a presión frente a Casa Jalisco demostraron que sus métodos son tan añejos y autoritarios como los del siglo pasado. El dilema de Lemus ya no es solo técnico, sino de legitimidad: o limpia el agua de Guadalajara o su administración quedará marcada por el olor de la opacidad y el humo de los gases lacrimógenos.

Y, ante esa tesitura, casi en vísperas de las elecciones del 6 de junio de 2027, el gobierno de Lemus puede ser el tiro de gracia para sus candidatos el próximo año. Entonces, el culpable de la caída del partido Movimiento Ciudadano será Lemus, por sus métodos torturadores y represivos hacia quienes piden agua limpia. Aquí les cuento las cosas como son.