La Psicología en boca de todos


Memoria y sentir: la historia que nos constituye

El pasado lunes 08 de junio asistí como oyente y ponente en la inauguración y presentación de los primeros trabajos del III Foro “Memoria y sentir de Colima” María Ahumada Peregrina, que se realizó en la sala audiovisual “Alberto Isaac” de la Casa de la Cultura, edificio de talleres, en Colima, Colima. Dicho evento fue organizado por la Sociedad Colimense de Estudios Históricos A. C., presidida por el investigador, cronista y divulgador de la memoria colimense, Noé Guerra Pimentel.

Hay una frase que resuena cuando hablamos de la Historia, y es que “un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, del filósofo español, Jorge Santayana. Por medio de la presente columna quiero ponderar la importancia de la memoria y el valor de preservar el pasado.

¿POR QUÉ ES ESTO IMPORTANTE?

Desde las ciencias sociales, la preservación de la Historia necesita visualizarse desde distintos ejes; es un ejercicio multidisciplinario que adquiere una connotación filosófica, psicológica, social y política.

La Historia —con H mayúscula, pues hablamos de la ciencia— nos invita a profundizar en la identidad y el sentido de pertenencia, en las narrativas que se estructuran gracias a la cohesión social. Abordamos también el concepto de aprendizaje colectivo, donde los hechos del pasado —guerras, injusticias y decisiones políticas desacertadas— marcan las pautas para aprender de ellos. Esta ciencia, muchas veces considerada tediosa, también nos habla de justicia: la Historia nunca es neutral; decidir qué se recuerda, qué se cuenta y qué se olvida es un acto puro de poder.

La Historia es más que la verificación de hechos o el aprendizaje de fechas específicas que se preguntan en una prueba escolar. También es cultura, es una práctica de preservación.

Por ello, quiero retomar al filósofo y antropólogo francés Paul Ricoeur, quien desarrolla un término revelador: la fenomenología del recuerdo, desde la cual se pregunta de forma constante: ¿qué es recordar? Abordar esa pregunta implica acercarse a su obra cumbre —La memoria, la historia, el olvido (2000)—, donde Ricoeur propone que toda comunidad vive en tensión entre tres fuerzas.

La primera es la memoria. Debemos ser conscientes de que esta no es una representación fiel del pasado, sino una reconstrucción influida por nuestro presente, por nuestras emociones y por quién tiene el poder de narrar. La memoria puede ser manipulada por ideologías, puede ser impuesta y puede ser impedida o bloqueada por el esfuerzo que implica recordar.

La segunda es la historia. El historiador no descubre el pasado: lo construye, y esa construcción atraviesa tres fases. La primera es la fase documental, que implica recolectar testimonios y archivos; la segunda es la fase explicativa, que consiste en interpretar causas y contextos; y la tercera es la fase representativa, que supone escribir y narrar el pasado de una forma legible en el presente.

La tercera fuerza es el olvido. Sin abordarlo desde la amenaza, Ricoeur distingue dos tipos: el olvido de borrado, donde se presenta la destrucción deliberada del pasado; y el olvido de reserva, que habla de un pasado que no desaparece, sino que se retira de forma temporal porque no es necesario traerlo a colación.

De su teoría, Ricoeur nos propone un concepto que quiero retomar: el trabajo de memoria, que precisa que una comunidad que no reprime ni queda paralizada por su pasado, lo elabora, lo discute y lo cuestiona en su presente.

El III Foro “Memoria y sentir de Colima” es, en términos ricoeurianos, un acto de trabajo de memoria. No es nostalgia ni culto al pasado: es una comunidad que se sienta a elaborar, a discutir, a cuestionarse. Colima no recuerda para quedarse quieta, recuerda para saber quién es y decidir quién quiere ser.

Si tienes alguna duda o comentario, con gusto te leo en: ecovarrubiashernandez2001@gmail.com

 

*Licenciada en Psicología por la Universidad de Colima y Premio Peña Colorada 2025.