Desde hace semanas están sentados con sus respectivos Presidentes de los Comités Ejecutivos Nacionales del PRI y del PAN: Mely Romero Celis, senadora de la República y virtual candidata de la coalición PRI-PAN a la gubernatura en 2027; Kike Rojas, presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI en Colima; Julia Jiménez, diputada federal por Acción Nacional y presidenta del CDE del PAN en Colima, y Pedro Peralta. Todos ellos se encuentran tomando las decisiones sobre los demás cargos que competirán entre estos partidos en la entidad con miras al proceso de 2027.
Tarea nada sencilla. No tienen a su favor ni el factor tiempo, ni las cartas de triunfo suficientes como para prescindir de alguna. Una equivocación les costaría muy caro, máxime cuando las ambiciones de quienes se asumen como jefes no dejan amplios márgenes de maniobra. La realidad es que ya no pueden dilapidar las candidaturas plurinominales como en los viejos tiempos, repartiéndolas entre cuates, compadres o líderes de facción. Quien aspire a obtener una deberá demostrar un trabajo sustancial o, bien, aportar un respaldo financiero considerable a la posición.
En ese sentido, por el lado del PRI solo podemos destacar dos figuras para la diputación federal plurinominal: Kike Rojas y Esther Gutiérrez Andrade (alcaldesa de Villa de Álvarez), a quien se le reconoce ampliamente por su obra pública y gestión, no solo en favor de su municipio, sino en el seno de la alianza PRI-PAN. Si el PRI operara bajo la lógica del pasado no habría mayor dilema para elegir; es más, ni entre Kike ni entre Tey surgirían fricciones. Bastaría con enviar a Tey a lo federal para competir en territorio por esa misma vía, mientras que Kike se perfilaría —como dicta la tradición partidista— hacia la diputación local, fórmula que suele encabezar la presidencia del partido.
En Acción Nacional, en cambio, existen dilemas verdaderamente serios para tomar dicha decisión. Sus fichas son contadas y la más fuerte luce desgastada políticamente; incluso la propia militancia panista se volcaría en contra de su partido si este decidiera inclinarse a su favor. Destacan Riult Rivera Gutiérrez, Crispín Guerra, Julia Jiménez y Fernanda. No obstante, su propuesta más firme para dicha posición sería el alcalde de Colima. La realidad es que ni el CEN nacional ni el comité estatal respaldarían esa idea, pues bien saben que la carta fuerte es Tey y no la van a dejar ir.
La plurinominal federal podría ser encabezada nuevamente por Julia Jiménez, si es que decide ceder la candidatura a la alcaldía de Villa de Álvarez en favor de Sofía Peralta. Asimismo, la dirigente de Acción Nacional en la entidad podría encabezar la lista a la diputación local plurinominal por su partido, lo cual resultaría congruente dada la posición institucional que ocupa como presidenta estatal. Con ello, finalmente, la otra opción materializar su anhelo de ser la candidata opositora por Villa de Álvarez en 2027. Tal como se aprecia en este panorama, es Acción Nacional a quien más le urge que Tey compita y no quede al margen.
Por su parte, Alberto Partida, diputado local, se debate en un dilema: o le permite a Riult Rivera despojarlo de su posición, o lucha por ganar mayor relevancia en lugar de dejarse relegar a una sindicatura o regiduría para cederle el espacio al alcalde de Colima. Esto cobra particular relevancia si consideramos que, a través de sus redes sociales, Partida ha realizado una destacada labor informativa hacia la ciudadanía, además del notable trabajo desempeñado en el Congreso Local al exigir que la aprobación de iniciativas cuente con el sustento debido y al demandar rendición de cuentas claras. De este modo, Alberto Partida asumirá con probabilidad el terreno legislativo que Julia Jiménez decida no tomar.
En cierta ocasión le planteamos a Virgilio Mendoza Amezcua la siguiente interrogante: «¿Tienes claro quién se va a beneficiar con el trabajo que vienes realizando?». No me respondió; ofreció una contestación vaga que eludió el fondo de la cuestión. La misma pregunta se la formulamos días atrás a Mely Romero Celis al coincidir en una calle: nos miró fijamente y en su rostro se dibujó la reflexión, pero guardó silencio. Creemos que la duda se la llevó consigo.
Virgilio Mendoza Amezcua, en su trayectoria como senador de la República, ha impulsado a diversas figuras públicas hacia múltiples cargos desde trincheras tan variadas como el ADC, el PAN, el PRI, Morena y el Partido Verde. Con los dedos de una sola mano —y acaso falten dedos— podrían contarse aquellos que no le han pagado con la traición; por lo tanto, sus próximas negociaciones deberán ser asumidas con suma cautela. Mely Romero Celis, en cambio, no ha tenido que lidiar con esa clase de desgaste, pues como enfatiza un cibernauta, los únicos que la han traicionado tiene nombre y apellido: Nacho Peralta.
Las cartas para que Mely Romero Celis se imponga en el 2027 son reducidas, situándola con menores posibilidades y probabilidades frente a la senadora Rosa María Bayardo Cabrera. La competitividad de Romero Celis no dependerá únicamente del sólido equipo que ya está articulando, sino de las decisiones estratégicas que tome el grupo mencionado al inicio de estas líneas. Para ello, deberá ponderar rigurosamente quién podría capitalizar el trabajo que realiza y, a la hora de sentarse a negociar, no solo exigir compromiso laboral, sino evaluar con objetividad quién puede aportarle lo que realmente necesitará en la contienda.
En el Distrito Federal Dos, la alianza PRI-PAN se encuentra contra las cuerdas. No cuenta con perfiles capaces de sacar adelante el trabajo con la dignidad y el vigor requeridos; quienes permanecen en la fila son cartuchos quemados que no invierten ni un peso ni esfuerzo en la labor política. Pecan de confiados y no caminan el territorio. Es precisamente allí donde la oposición tendría que estructurar un acuerdo de fondo con Virgilio Mendoza; si logran concretar esa alianza, la historia será de genuina competencia. Si no se alcanza dicho pacto, entonces la próxima gobernadora, sin lugar a dudas, será Rosa María Bayardo Cabrera, quien, a decir de la verdad, desempeñaría un buen papel al frente del Ejecutivo estatal.
Para reflexionar. «Estoy trabajando. Me encuentro rodeado de libros: El Romancero Gitano de García Lorca; La teoría del conocimiento de Hessen; El tratado teológico-político de Spinoza; Las fuerzas morales de Ingenieros; El llano en llamas de Juan Rulfo… ¡Qué montón de libros insubordinados! Todos han saltado de su lugar en el librero y les noto a leguas que quieren platicar conmigo…» (Fragmento de Libros, de Ricardo Ante Villalobos [+], Comentarios de Colima, Capítulo: Salvador Freixedo: ¿Charlatanería o talento?).
Para despedirme. Quienes fuimos alumnos del maestro Ricardo Ante Villalobos recordamos bien que, tal como él mismo escribió en el fragmento citado, siempre estaba rodeado de libros. No había feria del libro, exposición o galería que no visitara para adquirir ejemplares; pero lo verdaderamente admirable era que les daba una atenta lectura a todos ellos. No fui su amigo en el sentido llano, pues a quien ha sido mi maestro lo honro como tal; fue amigo de mis tíos, principalmente de mi tío Ernesto Terríquez. Sin embargo, me consta que siempre conoció el profundo aprecio y cariño que le profesé. Que en paz descanse. El próximo miércoles dedicaremos una narrativa más extensa a la memoria de este gran maestro, ferviente impulsor de la lectura entre sus alumnos. Nos leemos en la siguiente entrega.
