
El Partido Verde y el PT ya hubieran perdido el registro si no fuera por Morena, por la nula fuerza política que tienen desde sus inicios, ya que sus dirigentes se dedican a embolsarse el dinero que les dan.
Miembros destacados de Morena, dirigentes locales y millones de simpatizantes de la llamada Cuarta Transformación (4T) —iniciada en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y continuada en su “segundo piso” por la presidenta, doctora Claudia Sheinbaum Pardo— tacharon de “traidores” al Partido del Trabajo (PT) y al Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Este singular distanciamiento ocurrió tras el rechazo de ambos partidos aliados a la reforma electoral en el Congreso de la Unión, lo que significó un duro golpe político y mediático para la mandataria.
Los principales actores que lanzaron estas acusaciones incluyen:
“Félix Salgado Macedonio: El senador de Morena fue uno de los críticos más enérgicos, advirtiendo que los legisladores de ambos partidos quedarían inscritos en el muro enérgicos de la traición y serían recordados como “traidores a la patria” por dar marcha atrás a las reformas de la transformación.
Dirigencias locales de Morena: En estados como Oaxaca, comités y líderes morenistas locales se sumaron a los señalamientos. En dicha entidad, aparecieron mantas y lonas anónimas en puentes peatonales exhibiendo los rostros de los diputados del PT y PVEM bajo el calificativo de “traidores a la patria”.
Bases y simpatizantes de la 4T: A través de redes sociales, medios digitales afines al movimiento y foros públicos, diversos simpatizantes llamaron a castigar en las urnas a ambos partidos, acusándolos de velar únicamente por sus intereses particulares y por mantener sus privilegios de financiamiento y diputaciones plurinominales.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por mantener una postura institucional, declarando públicamente que no lo consideraba una traición, sino simplemente una diferencia de puntos de vista políticos dentro de la coalición.
Pero, el Pueblo, los votantes que son muchos, ya los calificó de “traidores”.
Lo anterior viene a cuento, por las poses que ha tomado el senador del Verde, Virgilio Mendoza Amezcua, que quiere ser gobernador a como dé lugar: “EN LOQUESIDO DE PODER el senador y líder del Verde Ecologista en Colima, Virgilio Mendoza Amezcua, se quiere adueñar de la gubernatura a como sea, incluso rompiendo la alianza anunciada con Morena y el PT. Está tan desesperado, que analiza una posible mega alianza con la oposición, sea PRI, PAN o Movimiento Ciudadano, pero ni juntos les alcanza. El PVEM sin Morena no es nada: EL CHAPUSERO”.
Hasta el momento, el Partido Verde no ha roto oficialmente su alianza con la presidenta Claudia Sheinbaum, pero mantiene una postura de cálculo propio que genera fricciones constantes y acusaciones de deslealtad por parte de algunos sectores de Morena. Al mismo tiempo, el Verde busca presionar para alcanzar sus propios intereses políticos y presupuestales rumbo a las elecciones del 6 de junio del próximo año. Sin embargo, el hecho de que no apoyaran la reducción del 25% del financiamiento a los partidos ni la eliminación de los legisladores plurinominales generó un profundo descontento en la mayoría de la ciudadanía. Ambos rubros han sido duramente cuestionados desde hace tiempo, ya que representan un enorme gasto público sin un beneficio real para el país. Lo mismo sucede con las diputaciones y senadurías plurinominales, puestos por los que no se compite en las urnas, sino que suelen otorgarse a discreción dentro de los círculos internos del poder.
Pero nuevamente los legisladores del Partido Verde quedan mal parados políticamente ante la opinión pública nacional al regatear a la presidenta Sheinbaum la prohibición de la doble nacionalidad en cargos como la presidencia y las gubernaturas. A pesar de ello, lograron que la medida se aplique hasta 2030, ya que esta afecta directamente a los cuadros de su partido. ¿Cuáles cuadros?
El partido de marras, fiel a su estilo —creyendo quizás que lo necesitan para ganar la elección del 6 de junio—, ha comenzado a presionar al partido Morena exigiendo candidaturas propias para al menos cinco gubernaturas, amenazando con competir en solitario en la Ciudad de México o San Luis Potosí si no se cumplen sus condiciones. Mándenlos a la… en mi pueblo se les dice de otro modo. El Partido Verde y el PT ya hubieran perdido el registro si no fuera por Morena, por la nula fuerza política que tienen desde sus inicios, ya que sus dirigentes se dedican a embolsarse el dinero que les dan, en lugar de hacer campañas de afiliación a su partido. Los han dejado caer en ese sentido.
El Partido Morena tiene 11,629.541 registros válidos de militantes validados oficialmente, de acuerdo con los datos más recientes reportados por Milenio. Y existen más de 409,000 solicitudes de afiliación que todavía están en proceso de revisión.
DE OTROS ASUNTOS.
a). ¿Servidora pública o Reina por un día?
El pasado Día del Charro fuimos testigos de una estampa que invita a la reflexión. En una festividad que pertenece al pueblo, a sus jinetes y a las tradiciones representadas por su reina, llamó la atención el protagonismo de la presidenta municipal de Villa de Álvarez, Colima, Esther Gutiérrez Andrade. Al pasearse en una carroza antigua y dejar de lado a la soberana legítima del festejo, la alcaldesa pareció olvidar que su rol es de servicio y no de lucimiento monárquico. Las tradiciones se respetan y las figuras de nuestra cultura se cuidan; la política no debería opacar la identidad de nuestra gente.
La presidenta municipal priorizó su imagen política por encima de las tradiciones locales y de las figuras honoríficas de la festividad. El Día del Charro nació para honrar a los jinetes, a las escaramuzas y a su reina; no para convertirse en una pasarela de campaña. Desplazar a la soberana de la celebración no solo es una falta de respeto a la investidura del evento, sino una muestra de desconexión institucional: la alcaldesa confundió la corona, olvidando que es una empleada pública y no la reina del pueblo. Cambió el palacio municipal por un trono real. Es contradictorio que una autoridad femenina, en lugar de empoderar y respetar los espacios de las jóvenes que representan la cultura local, decida opacarlas. Al relegar a la reina, se envía el mensaje de que el poder político puede pisotear la identidad juvenil. La presidenta debió compartir el espacio, invitar a la reina que se sentara a su lado, no fue así.
Con lo anterior doy respuesta a los WhatsApp e imágenes que me enviaron desde Villa de Álvarez, en mi calidad de columnista.