¿Colima, lugar donde los sueños mueren?



Será esto cierto me pregunto, porque en días pasados uno de los  youtubers y comediantes políticos más influyentes y seguidos de las redes sociales, se refirió a nuestro Estado, afirmando medio en broma, que la jefa de gobierno de la CDMX, asistió a la toma de posesión de Indira Vizcaíno, en  Colima, como el “Lugar donde mueren los sueños”, lo que me lleva a reflexionar que tal vez esa sea la percepción pesimista de mucha gente, que nos observan a distancia y ven una especie de estancamiento y deterioro de las condiciones de vida y desarrollo económico, de un Estado que se perfilaba anteriormente como un enclave de seguridad y desarrollo económico, tanto en turismo como en la cuestión portuaria.

Hablando de sueños sobre todo de los profesionistas egresados del sistema universitario colimense, para encontrar, radicar y desarrollar su vida laboral en el Estado, muchos ven estos sueños truncados, por la falta de oportunidades que un Estado omiso ha fallado en generar, por un régimen de administraciones burocráticas incompetentes, mediocres y corruptas, que han propiciado un empobrecimiento de la población y un subdesarrollo y estancamiento de los principales sectores económicos, donde únicamente ha surgido el sector portuario a pesar del Estado y por el gran trabajo empresarial de miles de trabajadores y directivos, que persistentemente han superado ya más de tres millones de TEUs por año, pero que también enfrentan un rezago en infraestructura y falta de definición y certeza para el futuro crecimiento del nuevo puerto altero de Cuyutlán, demandado ya por el resurgimiento del Comercio Exterior en la cuenca del Pacífico y nuestro principal mercado EU y  Canadá.

Y no es sueño guajiro aspirar a tener un megapuerto que triplicaría la capacidad operativa del actual, para igualmente aumentar exponencialmente el efecto multiplicador en el resto de la economía y también la recaudación fiscal del gobierno federal, que igualmente deberá compartir eventualmente con un mayor fondo portuario el esfuerzo de sector y del municipio.

Tampoco es sueño guajiro cumplir con el sueño visionario del boliviano Atenor Patiño de tener un destino de clase mundial en Manzanillo, con la construcción hace ya medio siglo del bellísimo complejo de Las Hadas, el cual marcó la pauta de lo que se debería haber desarrollado en toda la franja norte y que quedó en quimera, en un sueño de Hadas.

Tampoco es sueño guajiro aspirar a tener un desarrollo industrial en el ya demarcado corredor industrial, pues se cuenta ya con un clúster energético, que sería envidia de otros estados, pues contamos con una Termoeléctrica gigante, una gran planta Regasificadora de gas natural, terminal de combustibles de Pemex y la mayor plata de gas LP del país, con la proyección de conectarse con el sistema de ductos que traerán gas natural de Texas y esto desde luego con procesos industriales de última tecnología para cuidado de emisiones contaminantes, donde se puede llegar al nivel de cero emisiones.

Y no es sueño guajiro llegar a tener un sistema de seguridad pública de primer mundo, que fuera acorde con el desarrollo potencializado de un mejor y más eficiente desarrollo económico planificado para que así sea obviamente.

Y pudiéramos continuar con una serie de sueños al modo del Dr. Luther King, en su famoso discurso “I Have a Dream”, yo tengo un sueño, (bellísima pieza de oratoria, que marcó toda una época para los Estados Unidos), para Colima, pero me va a llevar varias notas más que espero ir redactando próximamente, en cuanto las sueñe y que espero sean sueños que vivan y se cumplan para todos, no pesadillas que mueran con frustración y desencanto.