Un consejo


Esa tarde recuerdo, le comenté sentados en el portón de la casa, a lujo de detalles a esa mujer hermosa, mis pesares, triunfo y ella me indicó:

Toma en cuenta esta parábola, que sea bien interpretada por ti, en la vida no olvides esto, aunque sea tomado del vox populi.

Nunca te juntes con lobos para aprender a aullar, es mejor tocar las estrellas y te enseñes a brillar, si algunos de tus compañeros no pudieron llegar a la cima, has participe ante los demás el triunfo de todos, te valorarán y tú serás otra persona, no importa lo pequeño que seas, la grandeza no radica en la estatura, sino en compartir los logros como de todos, eso te hará diferente, “el ser bueno no es sinónimo de idiota, ser bueno es una virtud que algunos idiotas no comprenderán”.

Recuerda algo que te enseñé, “La fábula del burro”, que es del conocimiento popular,  cada uno la cuenta como quiere y cree, o como la ha escuchado, por eso siempre se dueño de ti, tu silencio y prudencia, no esclavo de tus palabras.

Esa mujer se acomodó en su equipal junto al portón de la casa, estrujando su paliacate y limpiándose la cara, como tratando de hilar lo que diría y con certidumbre me explicó:

Un burro llegó a una pradera, había un solo árbol al centro de ella, vio a un tigre que felizmente descansaba sobre el verde pasto, éste se puso alerta, pero de un momento a otro lo ignoró, claro era al principio de la creación donde todos los animalitos de la naturaleza convivían, el burro al fin burro, como todo metiche le dijo al tigre: –¡qué bien te encuentras!, tan feliz retozando en ese pasto azul.

Arriba en lo más alto también un águila escuchaba y pronunció: –no hagas caso al burro, que burro siempre será.

De inmediato el tigre miró a su rededor, dijo:

–¡El pasto es verde!

–No, es azul–, respondió el asno.

–¡Oh! yo lo veo siempre verde–, repuso el tigre.

Nuevamente el águila dijo: –Los burros siempre verán lo que les conviene o lo que quieren ver, porque ni saben de colores, no te metas ni hagas caso.

Se entabló una discusión y el burro propuso:

–Veamos al Rey de la Selva, le preguntaremos quien tiene la razón, al fin él es el rey y sabrá de qué color es el pasto. Verás que dirá que es azul.

El tigre aceptó y buscaron al león,

Al encontrarlo le plantearon el asunto y el Rey resolvió: –Tienes razón burro, en castigo a ti tigre te podré un año de silencio por haber perdido.

El burro se alejó contento cantando, ¡el pasto es azul, el pasto es azul, le gané al tigre!, y con su cantaleta a todos los animalitos del bosque y selva, les contaba la historia riendo y ninguneando al tigre desprestigiándolo.

El león tomó la palabra y le indicó al perdedor: –Ante un burro nunca debes de discutir, el burro es burro, siempre perderás porque a los necios e ignorantes nunca les ganarás, será todo el tiempo así y solo te desgastarás y aprovecharán todo momento para hablar mal de ti burlándose.

Así para que aprendas a guardar silencio y no te dejes llevar por tus ímpetus y desasosiego, tu castigo será un año de silencio, al idiota nunca le ganarás y decide siempre ante alguien como el burro, guardar silencio.

El águila que escuchó y vio todo, le comentó al tigre: –a mí me pasó lo mismo con un impertinente grosero, pedante y arrogante burro, por eso te decía, no hagas caso, mi castigo fue igual y desde ese tiempo solo grazno y no puedo hablar, así me castigó el rey León.